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30/12/12

Arte Cotidiano. ¡Bajemos al arte del pedestal!


Uno de los valores fundamentales en Ártica es la difusión de buenas prácticas de gestión cultural independiente, con el objetivo de generar y dinamizar una red de aprendizaje colectivo. Arte Cotidiano es, sin duda, uno de estos proyectos emprendedores en gestión cultural. Nos ha llamado la atención por ser una iniciativa geográficamente distribuida (se realiza en pequeños comercios en diversas ciudades) que se hace visible no sólo en las localidades sino también a través de la red, y por su producción 100% colaborativa.

Cartel Arte Cotidiano (fragmento)



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La iniciativa de este proyecto sale de las cabecitas de los chicos de la Asociación Cultural Lemon y Coco (Montaña Hurtado y Miki Gazquez), de Cáceres, y parte de la idea de acercar el arte a todo tipo de público, sacándolo de las instituciones artísticas y llevándolo a los pequeños negocios de barrio. Pero no sólo esto; con la participación de jóvenes profesionales de la gestión cultural comisariando obras de artistas emergentes, el proyecto persigue un doble objetivo: por un lado dar una oportunidad a agentes artísticos emergentes, y por el otro dar, en la medida de sus posibilidades, un impulso a los pequeños comerciantes. “Comercios de tres ciudades se convierten en salas de exposiciones para el proyecto Arte Cotidiano” anticipaba la nota de prensa

Con este interesante planteamiento, se suman al proyecto Laura Cano (una joven historiadora del arte y museóloga de Granada) y Semíramis González (historiadora del arte y, entre otros, comisaria de la Asociación Cultural GRITO), para llevar la obra de 7 artistas a 10 tiendas de 3 ciudades españolas: Cáceres, Granada y Gijón. El pasado sábado 10 de noviembre a las 20:00h (horario español) tubo lugar la inauguración simultánea de los 10 espacios expositivos que, durante un mes, dejarán de ser simplemente “negocios de...” para convertirse, además, en auténticas salas de arte (y de lo más concurridas).


Arte cotidiano en Cáceres:

Comisarios: Montaña Hurtado y Miki Gázquez (Asociación Cultural Lemon y Coco)
Artista: Beatriz Ballesteros (fotografía de pequeño y mediano formato)
Establecimiento: Floristería Naturadecor

El proyecto según sus ideólogos, coordinadores y también comisarios, Montaña Hurtado y Miqui Gázquez:

“Estamos muy satisfechos con el resultado de todas las exposiciones y la repercusión que el proyecto está teniendo en medios de comunicación, blogs y redes sociales. Estamos muy satisfechos sobre todo porque todas las personas implicadas en Arte Cotidiano hemos participado en el proyecto de manera altruista pero con mucha ilusión. 
En el caso de la exposición de Cáceres, que nos hemos encargado de comisariar, ha resultado muy sencillo encontrae el espacio en el que realizar la exposición porque Chus y Alfredo de la floristería Naturadecor tienen muy buena disposición para colaborar. En cuanto a la elección de la artista tratamos de unir la filosofía de Arte Cotidiano de contar con artistas locales con la que seguimos en Lemon y Coco, de dar oportunidades a artistas emergentes. Conocíamos a Beatriz Ballesteros y su trabajo nos parecía que podía encajar tanto con el proyecto como con la floristería.
La inauguración fue el sábado por la tarde y el lunes cuando los dueños de la floristería fueron a ver la tienda se encontraron gente esperando para visitar la exposición. Nos ha sorprendido mucho la aceptación que está teniendo y la cantidad de gente que se ha acercado a la floristería a ver las fotos de Beatriz.”



Arte Cotidiano en Gijón:

Comisaria: Semíramis González (Asociación Cultural GRITO)
Artistas: Begmont, Breza Cecchini, Elisa torreira, Rocío Pinín y Rodrigo Martín.
Establecimientos: 8 tiendas de ropa del centro de la ciudad (Alouette, Daniela Sierra, Marisa del Castillo, Tamar, It, Scalpers, Trench y Toscana)

El proyecto según su comisaria, Semíramis González:

“Para Arte Cotidiano yo conté con el apoyo de la asociación cultural de la que formo parte, GRITO, ya que me era imposible acudir a Gijón para el montaje. Sin embargo los artistas los escogí yo e intenté valorar la frescura en su producción, que fueran asturianos y que todos fueran emergentes, habida cuenta la necesidad de dar a conocer nuevos nombres y sus obras. En Gijón contamos con el apoyo de la Unión de Comerciantes, donde se integran la mayor parte de las tiendas de la ciudad, y que nos ayudó a seleccionar a las ocho participantes, todas en el centro. La verdad que no hemos tenido problemas con el montaje, ya que al recibir el apoyo de la Unión todas las tiendas se mostraron encantadas de apoyar esta iniciativa, que por otra parte también les beneficiaba a ellos. Además, se hizo coincidir la fecha con el próximo encendido de luces navideñas el día 5 y la actividad “De tiendas a medianoche”, que permite comprar hasta las 12 de la madrugada, pudiendo así comprar y ver arte al mismo tiempo. 

A modo de conclusión sólo diré que me ha parecido no sólo interesante sino necesaria la realización de proyectos como Arte Cotidiano, planteado desde Lemon y Coco, ya que en momentos como el que nos toca (no sólo al sector cultural) con la crisis asomando en cada esquina, es vital el apoyo entre agentes locales; convertir tiendas corrientes en espacios para el arte y “des-elitizar” el arte de los museos y cubos blancos, tan fríos para el público general”.

Arte Cotidiano en Gijón: obras de Begmont y Rocío Pinín
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Arte cotidiano en Granada:

Comisaria: Laura Cano
Artista: Juan Jesús Dueñas Ruiz (grabados)

El proyecto según su comisaria, Laura Cano:


“Para mí, elegir el artista fue fácil. Conozco la obra de Juan Jesús. Es meticuloso, entregado y se adaptaba perfectamente a las condiciones del local. 
Esperanza Muñoz, la peluquera, estuvo encantada con el proyecto desde el principio. Ha colaborado en todo momento con mucha ilusión. Trabajando en equipo y con muchas ganas, el resultado ha sido el esperado. Me ha parecido una experiencia genial, estupendamente coordinada tanto en general como en cada caso concreto. 
Tengo ganas de montar algo con obras en soportes como el vídeo o la instalación, pero obviamente en este caso, eso era imposible, por ello, saber adaptarse a cada contexto creo que también es prueba de organización y previsión en el trabajo. 
Todas las exposiciones han quedado perfectas. Se ha conseguido con creces el objetivo del proyecto. Feliz con ello”.




El proyecto, según la organización y los participantes, parece haber sido un éxito rotundo. Y es que una iniciativa así no merece otra cosa.


[Publicado en Ártica, Centro Cultural 2.0]

5/10/12

Hacia una Economía Social de la Cultura. #cursolibrebus


Fotografía original de Julie Falk


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Como apuntan Lilia Pagola y Mariana Fossatti en sus respectivos posts ("Licencias libres como alternativa al copyright" y "Modelos basados en licencias libres en el arte y la cultura") correspondientes a la segunda y tercera clase del curso "Arte y cultura en circulación", hay que contextualizar el nacimiento de las Licencias Libres para contenidos culturales en el marco de la expansión de Internet, una red libre, abierta y distribuida.

Dentro de este nuevo contexto, la circulación (distribución) de los productos culturales se hace más libre, intuitiva y descontrolada, por lo que la estricta cadena del copyright basada en el trinomio Creación - Distribución - Consumo (con sus agentes perfectamente definidos, especialmente aquellos que atañen a la distribución) empieza a desmembrarse. Los consumidores tradicionales devienen creadores de contenidos (a través de los blogs), imágenes y vídeos (gracias a las plataformas para el intercambio de material audiovisual digitalizado), etc. A la vez, los creadores se tornan ellos mismos en medios de difusión de su obra (a través de la participación en redes sociales, por ejemplo) y en consumidores de la obra de otros, que ahora pueden reinterpretar, remixar o derivar.

No nos encontramos, por lo tanto, frente a un nuevo sistema de distribución de las obras  que amenaza la unicidad y la calidad de los productos culturales (como los acérrimos defensores del copyright pretenden hacernos creer), sino ante una nueva forma de entender el propio proceso creativo, la autoría y la obra.

Pensemos en los agentes culturales (artistas, escritores, músicos, etc.) que han optado por prescindir del sistema de copyright, que los hay. ¿Por qué estos creadores renunciarían a participar de esta consolidada cadena y la garantía de un porcentaje de ingresos de garantiza? Mariana, en su post, apunta algunos beneficios que las licencias libres suponen para estos artistas: La distribución independiente y gratuita de su obra, una mayor difusión o el crecimiento y la proyección a partir de obras derivadas.

A éstos, podríamos añadir una serie de beneficios derivados, que poco tienen que ver con la premisa inversión - beneficio, que sirve de base al capitalismo: la reputación, por ejemplo de bloggers (escritores) que ven abaladas sus opiniones por el "boca-oreja" digital; la  facilidad de interacción con otras obras o artistas, para fomentar un trabajo colaborativo más enriquecedor; o, como apunta Pablo Ortellado, la participación en la creación de una Economía social de la cultura, más igualitaria, accesible y libre de cánones.

"Tal y como el copyright es un instrumento legal que crea una escasez artificial para generar ingresos para los titulares de los derechos, la superación de ésta práctica genera abundancia" (Pablo Ortellado).

5/9/12

Notas sobre la Propiedad Intelectual. #cursolibrebus


Infografía handmade sobre la Propiedad Intelectual realizada a partir de la información de la Clase 1 del curso "Arte y cultura en circulación. Introducción al derecho de autor y las licencias libres" de @articaonline, escrito por @scannopolis.


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La Propiedad Intelectual abarca conceptos amplísimos, desde las patentes de los inventos, hasta los derechos de autor. Resulta, por lo tanto, un "cajón de sastre" en el que, a partir de la década de los 70, se han hecho encajar regulaciones con orígenes, historias y evoluciones muy distintas (Richard Stallman es uno de los principales detractores de esta clasificación coloquial).

Aceptando la definición estandarizada de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), que divide la Propiedad Intelectual entre Propiedad Industrial y Derechos de Autor y conexos, y centrándonos en éstos últimos, se definen los Derechos Morales y los Derechos Patrimoniales como elementos de vinculación entre Autor y Obra, a la vez que como sistema de regulación jurídica sobre los Bienes Intelectuales (obras Científicas, Artísticas y Literarias).

Por su lado, las características de dichos Bienes Intelectuales (son, esencialmente, abundantes, acumulables y no rivales) apuntan a un sistema de regulación que, más allá de centrarse en la explotación económica de la obra (en esto consisten, fundamentalmente, los Derechos Patrimoniales), apunte a la construcción cooperativa de un conocimiento colectivo. Este aspecto de la regulación de los Bienes Intelectuales es el que defienden los seguidores de la filosofía Open Data y en el que se basan también las Licencias Libres como Creative Commons.

Con el advenimiento de Internet y más concretamente de la web 2.0, autores y artistas se encuentran con la posibilidad de ocuparse ellos mismos de la difusión de su obra. Y en este contexto, el papel del editor se pone inevitablemente en entredicho, surgiendo una necesaria reflexión sobre el aspecto imperativo que ha tenido hasta el momento la protección de los Derechos Patrimoniales en los Bienes Intelectuales.

24/4/12

VIP Art Fair y la virtualización de la feria de arte


Amantes del arte y las nuevas tecnologías, id mullendo las sillas de vuestros despachos porqué desde hoy hasta el próximo sábado 21 de abril estáis citados a una curiosa edición de VIP Art Fair, una feria internacional de arte que se desarrolla exclusivamente online y que, en esta ocasión, está dedicada a los trabajos sobre papel.

En un post anterior, “VIP Art Fair 2011: ver es más que ver”, Mariana ya introdujo la feria y propuso una reflexión sobre su primera edición (en enero de 2011), que al parecer estuvo condicionada por una serie de problemas técnicos consecuencia del gran número de visitantes que curiosearon en el evento (y digo curiosearon porqué, al parecer también, el cierre de ventas no fue ni mucho menos el de una feria offline). Tras una segunda edición (en febrero de 2012 y bautizada como Vip 2.0) buena parte de estos inconvenientes tecnológicos ha quedado resuelta y parece que, poco a poco, la feria se va consolidando como evento artístico online. Tanto es así que, no satisfechos con una edición anual (característica casi definitoria de las ferias tradicionales), para este año VIP Art Fair tiene programadas una serie de “ferias temáticas”: La actual VIP Paper (19-21 de Abril); VIP MFA (1-8 de Junio), o el equivalente a las “exposiciones de fin de carrera” de estudiantes de Bellas Artes seleccionados a través de un concurso; VIP Photo (12-14 de Julio) y VIP Vernissage (20-22 de Septiembre), el gran evento inaugural de la temporada de galerías.

Aparte de esta pequeña concesión temporal (propiciada por el propio medio digital que aloja la iniciativa), hay que reconocer que el proyecto de los americanos James y Jane Cohan (propietarios de la James Cohan Gallery en Nueva York) y Jonas y Alessandra Almgren (emprendedores de Silicon Valley) lo tiene todo pensado para parecerse al máximo a una feria de arte tradicional: diferentes tamaños de galería en función de la “importancia”, secciones (artistas emergentes, solo projects, etc.), presencia de editoriales, visitas guiadas a cargo de artistas y comisarios, videos con entrevistas que sustituyen los tradicionales programas de conferencias, etc.

Esta “virtualización de una feria de arte” (pero sobretodo la traducción literal que VIP Art Fair ha hecho de su referente físico) atañe, inevitable, a una serie de reflexiones vinculadas a la rigidez estructural del mundo del arte frente a las posibilidades del medio online que ya apunté en mi primer post en Ártica.

El contexto digital ofrece, por naturaleza, un formato de feria más democrático y accesible para con el gran público y más adecuado para atraer un nicho de coleccionistas sin explotar, los coleccionistas jóvenes habituados al uso de las nuevas tecnologías. Si a esto le sumamos que el formato online resulta un modelo más flexible adaptado a tiempos de crisis, la feria de arte online se presenta como un buen sistema para abrir campos al mundo del arte. Por otro lado, si bien es cierto que un gran número de aficionados y profesionales ha conocido una cantidad considerable de trabajos artísticos únicamente a través de reproducciones en revistas, libros y catálogos, y que muchos de los coleccionistas más importantes han adquirido muchas de sus obras sin haberlas visto antes personalmente; la cuestión del “aura” de la obra de arte de Benjamin surge de nuevo con este tipo de eventos.

Abordando el tema desde otro punto de vista, ya anteriormente a la creación de VIP Art Fair, existían varias iniciativas de venta de arte en la red: el portal Saatchi online y la plataforma [s]edition (para obras de grandes artistas y reproducciones digitales de las mismas respectivamente), así como una importante cantidad de tiendas virtuales para artistas visuales que, al eliminar los intermediarios, son idóneas para artistas jóvenes o emergentes.

A sí pues ¿Qué aporta de nuevo VIP Art Fair a este panorama? La feria online se presenta como un proyecto comisariado por varios profesionales (con obras de arte de mucha calidad) y sintetiza la actividad online de muchas galerías, además de establecerse como una valiosísima base de datos de usos y costumbres del mundo del arte, como plantea el crítico de arte y comisario Pau Waedler. Pero, a pesar de ofrecer ciertas características de la web 2.0 y los proyectos online vinculados al arte (la utilización de “marcadores” para coleccionar y compartir las obras y artistas favoritos de la feria, la conversación tipo chat con las galerías, la posibilidad de configurar rutas a través del content curating, la interacción a través de las redes, la gran calidad del zoom en las imágenes), a VIP Art Fair le falta una parte social fundamental, aquella que equivaldría a los cócteles, las cenas y las charlas “out of the record” de la feria tradicional.

La cuestión fundamental parece, pues, si es suficiente el cambio de medio (del físico al digital) para que un evento se convierta en 2.0. En mi opinión, se requiere también de un cambio en la concepción del proyecto que se adecue al lenguaje y características propias del nuevo medio. Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Puede una feria de arte online tener la misma repercusión que una feria tradicional? ¿Podemos concebirlo como el mismo tipo de evento? ¿Se está planteando este tipo de proyecto de la manera correcta?


16/3/12

El nuevo "Malestar en la cultura"


Fotografía original de Tanakawo
Sigmund Freud, a principios de los años 30 del pasado siglo, tituló como "Malestar en la cultura" un discurso más bien sociológico que, en términos esloganistas, permanece vigente 80 años después.

En este primer post que escribo para Ártica voy a intentar, a partir del análisis de una serie de sucesos que han tenido lugar en el último mes en relación con la cultura y su presencia en internet, fomentar la reflexión sobre el panorama de la comunicación cultural online y apuntar, como Mariana hizo en su post “Los blogs y la conversación sobre arte”, alguna posible hipótesis.

#ARTEYUNCAFÉ (17 de febrero)
En el contexto del Fin de Semana del Arte en Madrid, tuvo lugar el encuentro #Arteyuncafe (evento organizado por @VeoArte a modo de desvirtualización de un proyecto que llevaba tiempo desarrollándose online). En la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, una serie de profesionales y especialistas de la cultura y las TIC, blogueros culturales, tuiteros aficionados a la cultura y estudiantes de la misma facultad (se añadieron espontáneamente a última hora) reflexionamos sobre las diferentes caras del desarrollo y uso del arte en la web 2.0.
De este encuentro, salieron varias ideas interesantísimas; yo me quedé esencialmente con dos cosas: la primera fue la poca participación de instituciones y galerías en el evento; y la segunda la idea (presentada por @mediamusea y secundada por todos en el debate posterior) de que “los museos están en las redes, pero no son sociales”. Ante estas sintéticas conclusiones, el vacío comunicativo que parece existir entre las instituciones culturales y los usuarios en la web 2.0 se hizo evidente.


#UNCMPARAELPRADO (27 de febrero)
Unos días después, y un poco como consecuencia de comentarios que habían surgido en el evento madrileño, empezó lo que desencadenó una suerte de “crisis social media” bautizada con el hashtag #UnCMparaElPrado. Nuestra amiga Pilar DM publicó en su blog, @eldadodelarte, un post con ánimo de hacer una crítica constructiva a dos instituciones culturales que parecía no estaban llevando a cabo una buena práctica de comunicación 2.0 en Twitter.
La primera, a pesar de estar al corriente de esta invitación a la reflexión sobre las propias prácticas (el post, escrito a modo de conversación amistosa con la institución, tubo bastante revuelo en la plataforma del pajarito) hizo caso omiso, sorteando como pudo los comentarios de los usuarios que aprovecharon el post de Pilar para “debatir en la red lo que es de la red”.
La segunda institución, en cambio, entró en diálogo con los tuiteros de un modo un tanto irreflexivo, defendiéndose de lo que no eran acusaciones sino sugerencias de comportamiento. Esta conversación quedó reflejada al día siguiente en el blog de @zapatosrosas donde, con el mismo tono bienintencionado se analizaba la estrategia social-media (o carencia de ella) explicada por el mismo departamento de comunicación de la institución, en busca del origen de la mala praxis. El título de este post, el hashtag #UnCMparaElPrado, era una invitación a sumarse a la petición de esta figura para el departamento de comunicación de una de las mejores pinacotecas españolas. Esta vez el debate se popularizó y durante unos días Twitter se llenó de conversaciones acerca del tema.
A ésto, se sumó un post de comunicación 2.0 en el que se defendía la postura del blog como herramienta para una comunicación más profunda entre las instituciones y, ya no el público general del museo, sino los expertos en arte y usuarios activos de la web 2.0 que buscan el diálogo más allá de la mera repetición de la información facilitada en sus páginas web.


#CUANDOERAMOSCULTOS (11 de marzo)
En el contexto de los recortes en educación y cultura que el gobierno español está practicando, el programa televisivo Salvados realizó uno de sus polémicos reportajes sobre lo que acertó en llamar “burbuja cultural” (asemejando la especulación en cultura a la practicada en el ámbito inmobiliario) y haciendo públicas cifras millonarias vinculados a la inversión en centros culturales actualmente infrautilizados. De nuevo, los expertos culturales asiduos de Twitter (acompañados, evidentemente, de otros usuarios), establecieron un debate paralelo al programa convirtiendo esta vez el título del documental #CuandoEramosCultos en TT durante el desarrollo del mismo. Y, de nuevo también, en dicho debate no participó ninguna institución, ni responsable de cultura de la Administración.


#CULTURA18 (12 de marzo)
Bajo el hashtag #cultura18 tiene lugar semanalmente (todos los lunes a las 18h horario español y durante una hora) un debate que gira alrededor de temáticas culturales y en el cual participan, de nuevo, expertos del mundo del arte y la cultura que desarrollan una importante actividad online (resulta redundante mencionar de nuevo la escasísima participación institucional en él). Dicho debate, bajo el tema “cultura y tópicos” (que para este caso es lo de menos, pero que pretendió analizar a través de la ironía los prejuicios y concepciones erróneas que acarrea el mundo de la cultura), fue el pasado lunes TT número uno en España durante buena parte de su desarrollo.


A partir de estos casos expuestos (que sintomáticamente llevan todos un hashtag por título) puede verse, de algún modo, cómo la plataforma Twitter (y la consiguiente expansión a los blogs) se ha definido como lugar de debate y conversación entre expertos del mundo del arte y la cultura, dando lugar a proyectos y colaboraciones que funcionan de un modo independiente a lo institucional, dado que las instituciones deciden (de un modo consciente o no) formar parte de un modo más bien relativo.
Yendo un poco más allá, parece que se estuviera construyendo, como por generación espontánea, una estructura virtual con lo que respecta al mundo de la cultura, una especie de red que corre de un modo paralelo a “lo real”, gestionado por las instituciones.
De nuevo, un malestar en la cultura.

12/10/11

Arte joven y cultura digital, ¿de qué va todo esto?



Esto del Curso de "Arte Joven y Cultura Digital" de Ártica Centro Cultural 2.0 me ha dado que pensar...
Como ya dije en el post anterior, mi intención inicial era hacer tres posts sobre el curso - uno para cada tema: "Los procesos de creación en la cultura digital", "El nuevo ambiente social de la cultura" y "Gestión cultural independiente a través de internet" - pero ahora tengo mis dudas que pueda hacerlo. Las cuantiosas aportaciones de los participantes han creado una red tan compleja de conocimientos, vínculos, proyectos, ideas, reflexiones, que resulta prácticamente imposible plasmarlo en un post - aunque éste se limite a un listado de links bajo una selección completamente subjetiva -.

A todo esto - y sobretodo con el material relacionado con el tercer tema - me ha dado por reflexionar acerca de este blog.

¿Qué estoy aportando de nuevo a la blogsfera?
¿Para quién escribo todo esto?
¿Reflejan mis posts las horas invertidas? ¿Podría optimizar mi proceso de trabajo y aumentar la frecuencia de mis posts?
¿Debería hacerlo más visual?
¿Tiene sentido intentar abarcar subjetivamente toda la Historia del Arte o debería centrarme en un período, estilo, técnica, etc.?

¿Que decís a todo esto, os parece que voy por el buen camino? Agradeceré infinitamente cualquier sugerencia.

4/10/11

Arte joven y cultura digital I: Los procesos de creación en la cultura digital


Inicio, con éste, una serie de posts a modo de resumen / memoria de los temas alrededor de los que se ha estructurado el curso "Arte joven y cultura digital" realizado por Ártica Centro Cultural 2.0. Un recopilatorio de artículos teóricos y aportaciones interesantes - ya sean proyectos, conceptos, artistas o ideas - hechas por los participantes.


Textos y artículos de teoría y opinión:

"Los procesos de creación en la cultura digital", Mariana Fossatti (texto de partida).
"Prólogo de ArtFutura 2003", Lev Manovich.
"Narrativas transmediáticas, interactividad, mashup y edpunk", Carina Maguregui.
"De DADA a DYI", John Held Jr.

Trabajos, artistas y proyectos colectivos:

Collages, mashups y remixes: Los trabajos de Cory Arcangel, Kutiman, Guillermo Alarcón R. y Eclectic Method, el Tidy Up Art de Ursus Wehrli.
Narrativas transmedia: La iniciativa "Yo solo necesito cariño, respeto y atención" del grupo musical Standstill, los videomapping de las "Nits D'Estiu" de Caixa Forum Barcelona.
Interacción y colaboracionismo: Open Studio.
Autoría colectiva / intervención en las redes sociales (proyectos que parten del contenido de redes sociales para reinterpretarlo, descontextualizarlo, convertirlo en base de datos): Subvertr, Wish Café, We feel fine, The Dumpster, Tweet Bubble y Sincita.
DYI, hágalo usted mismo: El proyecto "Anda" del colectivo Compartiendo Capital.

A modo de síntesis de todos estos temas relacionados con la creación digital, la exposición "Infinito Paisaje" de los artistas Katia Maciel y André Patente en la Fundación Telefónica.