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8/7/12

"New" Media Art

[ACTS] Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad en el contexto del cambio de siglo.


Os dejo, como segunda entrega del post anterior, el Embed de un ensayo que he escrito sobre el New Media Art. Está escrito en catalán y analiza las prácticas artísticas internacionales que desde la Revolución Digital se basan en las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación para la reflexión sobre el papel que éstas jugaron en el desarrollo cultural.

Como sabéis, los comentarios son siempre bienvenidos ;)



6/7/12

"Old" Media Art

De como la experimentación de los nuevos lenguajes artísticos de la Segunda Posguerra se tradujo en el origen del New Media Art contemporáneo.


Os dejo el Embed de un ensayo que he escrito sobre los orígenes del Media Art. Está escrito en catalán y analiza las prácticas artísticas realizadas entre Nueva York y Europa durante la Segunda Posguerra que utilizaron la tecnología propia de los primitivos medios de comunicación de masas para la reflexión sobre el papel que éstos jugaron en el desarrollo cultural.

A este ensayo le sigue otro, "New Media Art: [ACTS] Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad en el contexto del cambio de siglo", que sigue la misma línea de análisis en el contexto de las décadas de 1990 y 2000, y que en breve también será publicado.

Como sabéis, los comentarios son siempre bienvenidos ;)




24/4/12

VIP Art Fair y la virtualización de la feria de arte


Amantes del arte y las nuevas tecnologías, id mullendo las sillas de vuestros despachos porqué desde hoy hasta el próximo sábado 21 de abril estáis citados a una curiosa edición de VIP Art Fair, una feria internacional de arte que se desarrolla exclusivamente online y que, en esta ocasión, está dedicada a los trabajos sobre papel.

En un post anterior, “VIP Art Fair 2011: ver es más que ver”, Mariana ya introdujo la feria y propuso una reflexión sobre su primera edición (en enero de 2011), que al parecer estuvo condicionada por una serie de problemas técnicos consecuencia del gran número de visitantes que curiosearon en el evento (y digo curiosearon porqué, al parecer también, el cierre de ventas no fue ni mucho menos el de una feria offline). Tras una segunda edición (en febrero de 2012 y bautizada como Vip 2.0) buena parte de estos inconvenientes tecnológicos ha quedado resuelta y parece que, poco a poco, la feria se va consolidando como evento artístico online. Tanto es así que, no satisfechos con una edición anual (característica casi definitoria de las ferias tradicionales), para este año VIP Art Fair tiene programadas una serie de “ferias temáticas”: La actual VIP Paper (19-21 de Abril); VIP MFA (1-8 de Junio), o el equivalente a las “exposiciones de fin de carrera” de estudiantes de Bellas Artes seleccionados a través de un concurso; VIP Photo (12-14 de Julio) y VIP Vernissage (20-22 de Septiembre), el gran evento inaugural de la temporada de galerías.

Aparte de esta pequeña concesión temporal (propiciada por el propio medio digital que aloja la iniciativa), hay que reconocer que el proyecto de los americanos James y Jane Cohan (propietarios de la James Cohan Gallery en Nueva York) y Jonas y Alessandra Almgren (emprendedores de Silicon Valley) lo tiene todo pensado para parecerse al máximo a una feria de arte tradicional: diferentes tamaños de galería en función de la “importancia”, secciones (artistas emergentes, solo projects, etc.), presencia de editoriales, visitas guiadas a cargo de artistas y comisarios, videos con entrevistas que sustituyen los tradicionales programas de conferencias, etc.

Esta “virtualización de una feria de arte” (pero sobretodo la traducción literal que VIP Art Fair ha hecho de su referente físico) atañe, inevitable, a una serie de reflexiones vinculadas a la rigidez estructural del mundo del arte frente a las posibilidades del medio online que ya apunté en mi primer post en Ártica.

El contexto digital ofrece, por naturaleza, un formato de feria más democrático y accesible para con el gran público y más adecuado para atraer un nicho de coleccionistas sin explotar, los coleccionistas jóvenes habituados al uso de las nuevas tecnologías. Si a esto le sumamos que el formato online resulta un modelo más flexible adaptado a tiempos de crisis, la feria de arte online se presenta como un buen sistema para abrir campos al mundo del arte. Por otro lado, si bien es cierto que un gran número de aficionados y profesionales ha conocido una cantidad considerable de trabajos artísticos únicamente a través de reproducciones en revistas, libros y catálogos, y que muchos de los coleccionistas más importantes han adquirido muchas de sus obras sin haberlas visto antes personalmente; la cuestión del “aura” de la obra de arte de Benjamin surge de nuevo con este tipo de eventos.

Abordando el tema desde otro punto de vista, ya anteriormente a la creación de VIP Art Fair, existían varias iniciativas de venta de arte en la red: el portal Saatchi online y la plataforma [s]edition (para obras de grandes artistas y reproducciones digitales de las mismas respectivamente), así como una importante cantidad de tiendas virtuales para artistas visuales que, al eliminar los intermediarios, son idóneas para artistas jóvenes o emergentes.

A sí pues ¿Qué aporta de nuevo VIP Art Fair a este panorama? La feria online se presenta como un proyecto comisariado por varios profesionales (con obras de arte de mucha calidad) y sintetiza la actividad online de muchas galerías, además de establecerse como una valiosísima base de datos de usos y costumbres del mundo del arte, como plantea el crítico de arte y comisario Pau Waedler. Pero, a pesar de ofrecer ciertas características de la web 2.0 y los proyectos online vinculados al arte (la utilización de “marcadores” para coleccionar y compartir las obras y artistas favoritos de la feria, la conversación tipo chat con las galerías, la posibilidad de configurar rutas a través del content curating, la interacción a través de las redes, la gran calidad del zoom en las imágenes), a VIP Art Fair le falta una parte social fundamental, aquella que equivaldría a los cócteles, las cenas y las charlas “out of the record” de la feria tradicional.

La cuestión fundamental parece, pues, si es suficiente el cambio de medio (del físico al digital) para que un evento se convierta en 2.0. En mi opinión, se requiere también de un cambio en la concepción del proyecto que se adecue al lenguaje y características propias del nuevo medio. Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Puede una feria de arte online tener la misma repercusión que una feria tradicional? ¿Podemos concebirlo como el mismo tipo de evento? ¿Se está planteando este tipo de proyecto de la manera correcta?


16/3/12

El nuevo "Malestar en la cultura"


Fotografía original de Tanakawo
Sigmund Freud, a principios de los años 30 del pasado siglo, tituló como "Malestar en la cultura" un discurso más bien sociológico que, en términos esloganistas, permanece vigente 80 años después.

En este primer post que escribo para Ártica voy a intentar, a partir del análisis de una serie de sucesos que han tenido lugar en el último mes en relación con la cultura y su presencia en internet, fomentar la reflexión sobre el panorama de la comunicación cultural online y apuntar, como Mariana hizo en su post Los blogs y la conversación sobre arte”, alguna posible hipótesis.

#ARTEYUNCAFÉ (17 de febrero)
En el contexto del Fin de Semana del Arte en Madrid, tuvo lugar el encuentro #Arteyuncafe (evento organizado por @VeoArte a modo de desvirtualización de un proyecto que llevaba tiempo desarrollándose online). En la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, una serie de profesionales y especialistas de la cultura y las TIC, blogueros culturales, tuiteros aficionados a la cultura y estudiantes de la misma facultad (se añadieron espontáneamente a última hora) reflexionamos sobre las diferentes caras del desarrollo y uso del arte en la web 2.0.
De este encuentro, salieron varias ideas interesantísimas; yo me quedé esencialmente con dos cosas: la primera fue la poca participación de instituciones y galerías en el evento; y la segunda la idea (presentada por @mediamusea y secundada por todos en el debate posterior) de que “los museos están en las redes, pero no son sociales”. Ante estas sintéticas conclusiones, el vacío comunicativo que parece existir entre las instituciones culturales y los usuarios en la web 2.0 se hizo evidente.


#UNCMPARAELPRADO (27 de febrero)
Unos días después, y un poco como consecuencia de comentarios que habían surgido en el evento madrileño, empezó lo que desencadenó una suerte de “crisis social media” bautizada con el hashtag #UnCMparaElPrado. Nuestra amiga Pilar DM publicó en su blog, @eldadodelarte, un post con ánimo de hacer una crítica constructiva a dos instituciones culturales que parecía no estaban llevando a cabo una buena práctica de comunicación 2.0 en Twitter.
La primera, a pesar de estar al corriente de esta invitación a la reflexión sobre las propias prácticas (el post, escrito a modo de conversación amistosa con la institución, tubo bastante revuelo en la plataforma del pajarito) hizo caso omiso, sorteando como pudo los comentarios de los usuarios que aprovecharon el post de Pilar para “debatir en la red lo que es de la red”.
La segunda institución, en cambio, entró en diálogo con los tuiteros de un modo un tanto irreflexivo, defendiéndose de lo que no eran acusaciones sino sugerencias de comportamiento. Esta conversación quedó reflejada al día siguiente en el blog de @zapatosrosas donde, con el mismo tono bienintencionado se analizaba la estrategia social-media (o carencia de ella) explicada por el mismo departamento de comunicación de la institución, en busca del origen de la mala praxis. El título de este post, el hashtag #UnCMparaElPrado, era una invitación a sumarse a la petición de esta figura para el departamento de comunicación de una de las mejores pinacotecas españolas. Esta vez el debate se popularizó y durante unos días Twitter se llenó de conversaciones acerca del tema.
A ésto, se sumó un post de comunicación 2.0 en el que se defendía la postura del blog como herramienta para una comunicación más profunda entre las instituciones y, ya no el público general del museo, sino los expertos en arte y usuarios activos de la web 2.0 que buscan el diálogo más allá de la mera repetición de la información facilitada en sus páginas web.


#CUANDOERAMOSCULTOS (11 de marzo)
En el contexto de los recortes en educación y cultura que el gobierno español está practicando, el programa televisivo Salvados realizó uno de sus polémicos reportajes sobre lo que acertó en llamar “burbuja cultural” (asemejando la especulación en cultura a la practicada en el ámbito inmobiliario) y haciendo públicas cifras millonarias vinculados a la inversión en centros culturales actualmente infrautilizados. De nuevo, los expertos culturales asiduos de Twitter (acompañados, evidentemente, de otros usuarios), establecieron un debate paralelo al programa convirtiendo esta vez el título del documental #CuandoEramosCultos en TT durante el desarrollo del mismo. Y, de nuevo también, en dicho debate no participó ninguna institución, ni responsable de cultura de la Administración.


#CULTURA18 (12 de marzo)
Bajo el hashtag #cultura18 tiene lugar semanalmente (todos los lunes a las 18h horario español y durante una hora) un debate que gira alrededor de temáticas culturales y en el cual participan, de nuevo, expertos del mundo del arte y la cultura que desarrollan una importante actividad online (resulta redundante mencionar de nuevo la escasísima participación institucional en él). Dicho debate, bajo el tema “cultura y tópicos” (que para este caso es lo de menos, pero que pretendió analizar a través de la ironía los prejuicios y concepciones erróneas que acarrea el mundo de la cultura), fue el pasado lunes TT número uno en España durante buena parte de su desarrollo.


A partir de estos casos expuestos (que sintomáticamente llevan todos un hashtag por título) puede verse, de algún modo, cómo la plataforma Twitter (y la consiguiente expansión a los blogs) se ha definido como lugar de debate y conversación entre expertos del mundo del arte y la cultura, dando lugar a proyectos y colaboraciones que funcionan de un modo independiente a lo institucional, dado que las instituciones deciden (de un modo consciente o no) formar parte de un modo más bien relativo.
Yendo un poco más allá, parece que se estuviera construyendo, como por generación espontánea, una estructura virtual con lo que respecta al mundo de la cultura, una especie de red que corre de un modo paralelo a “lo real”, gestionado por las instituciones.
De nuevo, un malestar en la cultura.